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FESTIVIDADES
21/05/2012

Shavuot

El Movimiento Masorti, representado por Masorti, Mercaz, Marom y Noam en sus filiales de América Latina, desea un Jag Sameaj y espera que cada uno pueda participar de un Tikun Leil Shavuot, para no quedarse afuera de vivir esta experiencia que sacude el alma, el cuerpo y el intelecto

Nos encontramos en la festividad de Shavuot y el
pueblo de Israel vivió y sintió algo hace poco mas de
3.300 años, que cambió su historia, sus vidas y las
nuestras para siempre.
Después de 400 años, habían salido de la esclavitud a
la libertad.
Hasta ese momento, eran solo un grupo de personas
desanimadas y sin fuerzas, pero a pesar del tiempo
transcurrido y todo lo vivido en Egipto, sentían esperanzas e ilusiones, escondidos en algún rincón del corazón.
Solo lo tenían a Moshe, su líder y se aferraron a él, para
volver a soñar, para que los guíe y les muestre el camino
hacia la libertad.
Y entonces, en un día único y especial, entre truenos y
relámpagos, mientras el monte Sinaí humeaba, la montaña se estremecía, el sonido del Shofar se incrementaba cada vez con mas fuerza, Dios se acercó al pueblo
de Israel, para darle su regalo mas preciado: Los Diez
Mandamientos, los Aseret Hadibrot.
¿Por qué fueron entregados los Diez Mandamientos en
una montaña tan pequeña y humilde como el Sinaí?
Cuenta una antigua leyenda que cuando Moshe se
disponía a subir al Monte para recibir la Tora, comenzó
una competencia entre las montañas.
¿Cuál sería la elegida para que en ella fueran otorgados
los Diez mandamientos?
¿Sería, acaso, el grande y majestuoso Monte Jermon?
Su cúspide estaba recubierta de nieve, y se alzaba
como tocando el cielo.
¿Sería el Monte Carmel, en el norte del país, o el monte
Tabor en el valle?
Cada montaña hablaba por sí misma¨ y decía: Elígeme
a mí, elígeme a mí. Yo soy alta, yo soy poderosa, yo soy
enorme.
Dios miró a las orgullosas montañas que estaban temblando de miedo y esperanza.
Entonces Dios les dijo, yo no voy a elegir a montes
arrogantes ni vanidosos, por más altos que sean.
Elegiré una montaña baja y modesta, que ni se atreve
a pedir para si.
En la Torá leemos acerca de las tres fiestas de peregrinación (Shloshet Haregalim): Pesaj, Shavuot y Sucot.
Pesaj resalta la reunión familiar en el Seder, la lectura
de la Hagada, la obligación de no comer jametz y de
comer matza, las cuatro copas, el valor de la libertad y
la transmisión de generación en generación, al decir ¨y
le contarás a tu hijo¨.
Sucot nos enseña acerca de la construcción de las
cabañas, que nada de lo que poseemos es para siempre y las 4 especies.
Shavuot, posee algo tan importante como es la afirmación de los valores judaícos y encierra dentro de sí,
todas las enseñanzas del pueblo judío.
Shavuot significa semanas y cae exactamente 7
semanas después del segundo día de Pesaj y conmemora algo tan importante como lo es, la entrega de
la Tora al pueblo judío en el Monte Sinaí.
La festividad también tiene un significado agrícola:
corresponde a la época del año en la que, en Israel en
particular y en el hemisferio norte en general, se recogen los primeros frutos. Es por esto que la festividad
también es llamada la Fiesta de las Primicias. Antiguamente, en esa fecha, se llevaban primicias al Templo de
Jerusalem.
Se nos entregó un objeto precioso, la Tora, mostrándonos el amor de Dios por su pueblo y pidiéndonos
que nunca la dejemos de lado, como dice en el libro de
Proverbios: ¨pues una enseñanza buena os he conferido, no abandonéis pues mi Tora¨, teniendo de esa
manera nuestras vidas un significado especial, si
vivimos de acuerdo a ella.
La Tora detalla como el pueblo de Israel llegó al monte
Sinai: "En el tercer mes después de la salida de los Hijos
de Israel de la tierra de Egipto, el mismo día vinieron al
desierto de Sinaí y allí acampó Israel delante de la montaña…" (Exodo 19:1-2).
De acuerdo a nuestros Sabios, a pesar que los judíos
sumaban miles de personas, al decir ¨acampó¨, nos
enseña que cuando el Pueblo Judio se preparó para
recibir la Tora, eran todos como una sola persona:
"unidos como un solo hombre con un solo corazon"
(Rashi). Esto fue lo que los hizo, ser merecedores de la
entrega de la Tora.
Por lo tanto los desafíos que nos plantea Shavuot son,
si estamos dispuestos a seguir recibiendo la Tora y a
vivir de acuerdo a sus preceptos y principios, si sentimos que los valores que en ella están escritos, aun hoy
son actuales y vigentes, si nos sentimos como una sola
persona, con un solo corazón, unidos a un pueblo y si
la identidad judía, es parte inseparable de la vida de
cada ser humano.
Shavuot nos estimula, nos inspira a reflexionar sobre la
responsabilidad de mantener nuestra tradición viva, en
esta y en todas las generaciones. Como leemos en
Pirkei Avot:”El mundo se sostiene sobre tres pilares, La
Tora, el trabajo y las buenas acciones” (1:2).
Shavuot nos permite acercarnos más a su maravilloso
mensaje y tener la posibilidad de replantearnos que
haremos con él, si quedará solamente guardado dentro
del Aron Hakodesh, como un objeto preciado o si
también, será parte integrante de cada acción y pensamiento de nuestras vidas, haciendo que lo escrito en él,
nos marquen un camino.
Si decidimos llevarlo a nuestras vidas, si queremos la
continuidad del judaísmo en las próximas generaciones, debemos trabajar para que ello sea realidad: estudiando, comprometiéndonos con su mensaje, con el
hombre, con la naturaleza y con nuestro Creador.
Quiera Dios, que así como le fue entregada la Tora a
nuestra generación, pueda ser entregada en cada
generación, sintiendo la presencia divina a través de
ella.
Rab. Graciela de Grynberg
Comunidad Benei Tikva
Buenos Aires, Argentina



¿Consideras que conoces las tradiciones del pueblo judío?
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16/09/2012

1ro de Tishrei

Iamim Noraim
    
    

Comunidad Israelita de Santa Fe | 4 de Enero 2539 (3000) - Santa Fe, Argentina