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FESTIVIDADES
16/09/2012

Iamim Noraim

Una importante celebración judía se acerca: Rosh Hashana y Iom Kipur Por Federico Surijon. Director del área de Culto de la Comunidad Israelita de Santa Fe.

Las celebraciones de los Iamin Noraim (Días Pavorosos) es uno de los momentos más especiales que el calendario hebreo nos regala. Son diez días, que van desde la fiesta de Rosh Hashana (comienzo del año) hasta Iom Kipur (día de la expiación). Este año comienzan el dìa lunes 16 de septiembre por la tarde y finalizan el miércoles 26 de septiembre también en horario vespertino. Al llegar estas fechas me gusta imaginarme inmerso en una maratón espiritual, junto a mi pueblo, en la que el premio que recibimos al llegar a la meta es la purificación de nuestras transgresiones, la elevación espiritual y un profundo aprendizaje de valores cuya finalidad es construir un mundo mejor para todos. De hecho, la tradición judía nos enseña, que estos días, no son solamente para los judíos, sino que toda la humanidad es llamada a juicio para revisar su conducta. De ahí el valor universal y humano de esta festividad.
Como en todo juicio uno tiene evidencias que atenúan la severidad del veredicto, en este caso Divino. Me gusta llamar a estas las tres “T”: Teshuva (arrepentimiento), Tefila (rezo), Tzedaka (justicia social).
Dios evaluara si hicimos una verdadera Teshuva (arrepentimiento sincero y reparador de las transgresiones): Es la propia acción y la compunción verdadera personal, lo que permite lavar culpas y enmendar las vidas. Por esto es aconsejado y acostumbrado el que antes de Iom Kipur las personas se pidan perdón entre sí, ya que Iom Kipur es distinguido por ser el momento propicio para la confesión colectiva e individual. Las malas acciones tienen dos polaridades: la una referida de hombre a hombre; la otra, de hombre a D- s. La una de la vida diaria, exterior, interhumana. La otra, del ámbito del alma, de la conciencia. La primera es cosa de hombres y los hombres han de resolverla; "Las transgresiones que van del hombre al hombre, no son expiadas por Iom Kipur, si antes no son perdonadas por el prójimo".
Hacer Tefila (oraciones, alabanzas, plegarias y agradecimientos a Dios), no implica solamente un momento de espiritualidad y conexión con la Divinidad. Esto o observamos al analizar la palabra y desmenuzar su significado. En primer lugar la palabra Tefila (rezo) proviene del verbo Lehitpalel que significa rezar, en segundo lugar observamos que este verbo tiene su raíz en el vocablo pilel cuyo significado es juez. Por último los verbos en hebreo que comienzan en su estado infinitivo (no conjugado) con el prefijo Lehit son reflexivos, es decir, que la acción recae en uno mismos. Como en castellano los verbos a los que se le agrega el sufijo “se” como bañarse, peinarse, etc. Es decir que desde el punto de vista de la tradición judía rezar no es otra cosa que un auto juzgamiento, rezar es juzgarse. Al pedirle paz al Creador inmediatamente me pregunto a mi mismo qué estoy haciendo yo para que llegue esa paz que tanto ansío, si mi plegaria es para que no haya hambre en el mundo juzgo mi accionar para que aquello se concrete. El judaísmo enseña que yo como humano soy socio de la creación con Dios y por lo tanto la reparación creativa y positiva del mundo es una responsabilidad que como humano no puedo eludir.
Dios nos interpelará sobre el tiempo que le dedicamos a la Tzedaka (realización de justicia social y ayuda al necesitado): Tzedaka viene de la palabra zedek, que significa justicia o virtud. Las riquezas naturales están para proveer las necesidades vitales de todos, y nadie tiene derecho de apropiarse de grandes cantidades de bienes mientras otros sean privados de ellas. Es una obligación moral compartir mi bienaventuranza con los necesitados. Este concepto puede ser extendido a las necesidades espirituales, no solo las económicas. Por ejemplo, cuando la gente tiene problemas, pueden necesitar apoyo y contención, cuando están tristes necesitan alivio.
El mandamiento imperante en estas fiestas es el escuchar el sonido del Shofar. Un instrumento musical de viento, fabricado con el cuerno de un animal puro (o kosher), como el carnero, cabra, antílope o gacela. El Shofar suena unas cien veces, en intervalos específicos durante el servicio, delante de una congregación en silencio absoluto. Su sonido convoca a la reflexión y a la acción, a vincularse como pueblo, como nación y como estado. Este sonido remueve de las entrañas la modorra, y provoca un estado de alerta que induce a la reflexión seria.
Durante estas festividades es notorio el incremento de personas que participan de los servicios religiosos en la sinagoga. Sin poder encontrarle una razón lógica, en estas fechas parece ser que el feligrés israelita siente mayores deseos de concurrir sin importar nada. ¡Qué sensación maravillosa! ¿Verdad? ¡Qué lindo es estar sediento de Dios y de su palabra, que hermosos es tener ganas de escuchar nuestras oraciones, que lindo se siente rezar en comunidad. Propongo que abracemos esa sensación, la disfrutemos, y permitamos que los acompañe todos los días de nuestras vidas. Para que de esta manera santifiquemos toda nuestra existencia y vivamos una vida plena, con tranquilidad para disfrutar de las alegrías y con fortaleza para superar las dificultades.



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16/09/2012

1ro de Tishrei

Iamim Noraim
    
    

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